jueves, 8 de noviembre de 2012

CUANDO HABLAMOS DE AUTISMO...


Cuando hablamos de autismo, no debemos centrarnos en las características visibles del trastorno tales como el aislamiento, movimientos repetitivos o estereotipias, lenguaje ecolálico, etc., sino en ese pensar diferente que lo hace tan especial y al mismo tiempo tan diferente a otros trastornos, por tal motivo, la forma de trabajar y educar debe ser lo suficientemente especial para abordar las necesidades propias de la persona con TEA.
El mundo para las personas con TEA puede ser un lugar confuso, por lo que podemos observar en variados casos a que tienden a aislarse, así como la comunicación e interacción social que a menudo son la causa fundamental del comportamiento difícil.
Los niños, jóvenes y adultos con un TEA pueden experimentar una serie de dificultades con la comunicación, de los cuales mencionamos los siguientes:

Comunicarse con los demás (lenguaje expresivo)
La comprensión de lo que se les está diciendo  (lenguaje receptivo)
Comprender la comunicación no verbal como las expresiones faciales y el lenguaje corporal

Las dificultades de comunicación pueden tener un impacto  frente a situaciones sociales. Pueden encontrar que las situaciones sociales son muy exigentes o estresantes porque tienen que trabajar duro para comunicarse con otras personas.

Por otro lado,  presentar serias dificultades en la comprensión de las reglas sociales, de las cuales podemos mencionar entre otras:

1.   Las normas no escritas que rigen las situaciones sociales, tales como la proximidad a pie a otras personas.
2.    Dar un giro en la conversación. Esto es especialmente cierto si los niños se encuentran en una situación nueva y desconocida. Por lo tanto, las situaciones sociales pueden ser enormes e impredecibles.
Algunos niños pueden presentar un comportamiento en particular para tratar de evitar el contacto social.

Por lo tanto, esto puede causar frustración y  ansiedad, que, si no se atiende en forma correcta puede resultar en un comportamiento desafiante.

Otra característica, tiene relación con la dificultad en la generalización, por lo tanto, tienden a ser poco flexibles o literales, por lo tanto, un concepto que es aprendido dentro de un contexto, difícilmente podrá generalizarlo o replicarlo de forma natural a otras experiencias.

Debido a esto, la forma en que daremos respuestas a sus necesidades tiene relación con esta forma distinta de  comprender el entorno, por lo tanto, el especialista, terapeuta, padres y los distintos actores que intervienen en la formación del niño, joven y adulto con TEA, debe ser lo suficientemente coordinado y considerando en primera instancia las necesidades de la persona y su familia, hablar un solo lenguaje, un lenguaje en común que le permita finalmente una adecuada participación  en su entrono social, educativo, afectivo y familiar.
Lilia Siervo Briones
Directora 
Apoyo Autismo Chile

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