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viernes, 6 de mayo de 2016

ANÁLISIS CRÍTICO DE DIAGNÓSTICO Y TERAPIA A NIÑOS CON CONDICIÓN DUAL: SINDROME DE DOWN Y TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA






Diversos autores plantean que la prevalencia de TEA en personas con síndrome de down se encuentra en alrededor de un 10% y que en muchas oportunidades los casos son diagnosticados de manera tardía o peor aún, no han sido diagnosticados hasta la edad adulta. “Diagnosticar el autismo es mucho más complicado que diagnosticar el síndrome de down: no hay análisis de sangre, ni marcador genético, ni características faciales u otras que se apliquen a todas las personas con autismo” (Glen Vatter, Diagnosis de autismo en niños con síndrome de down (1998). El desarrollo de un niño con síndrome de Down en los primeros meses de vida implica un retraso global en la madurez relacionada a los precursores del lenguaje haciendo que se atribuya una explicación errada a ciertos comportamientos que son clasificados como un signo más dentro del síndrome.
Usualmente se describe a las personas con sd. De down con un desarrollo afectivo y social cercano a la normalidad, un ejemplo de ello es que les gusta abrazar y ser abrazados (por lo general responden normalmente al contacto físico). Sin embargo, cuando estos niños y niñas comienzan a tener conductas que se alejan al común de lo que se describe en las características propias del síndrome, se debe sospechar de un posible TEA en niños que, justamente tienen descendidas estas habilidades y que presentan claras dificultades para relacionarse con sus cercanos o sus pares; cuando el disfrute del juego lo hace solo/a y no desea realizar trabajos en grupo; existe estabilidad mientras se encuentre en su zona de confort, es decir, cualquier cambio en la rutina diaria puede ocasionar un disgusto exagerado por parte de ellos; no establecen contacto ocular; presentan estereotipias motoras repetitivas. “La mayoría de las personas con síndrome de down y TEA muestran déficits importantes en las habilidades sociales, sobre todo en las áreas de la empatía y de la sensibilidad hacia los demás” (Autismo, cap. 22, pág. 382 Bienestar mental en los adultos con síndrome de down).


En cuanto al escaso diagnóstico de TEA en personas con síndrome de down, podemos vincular esta situación a la principal preocupación de los padres que se enfrentan a complicaciones médicas importantes y propias del síndrome, en que muchas veces, incluso los niños deben ser intervenidos quirúrgicamente para superar sus problemas. Por otro lado los médicos van a tender a actuar de manera reticente a la hora de considerar rasgos típicos y que sean visibles del espectro autista a una edad temprana, ya que pueden no contabilizar los suficientes síntomas para dar un diagnóstico definitivo, además el TEA en sus primeras manifestaciones puede confundirse con retrasos en el desarrollo, falta de motivación, sordera, entre otros; o simplemente pueden cometer el error de descartar un TEA por atribuir estas características a la discapacidad intelectual, por lo tanto estos factores también son protagonistas dentro de un diagnóstico lamentablemente tardío y las dificultades no mejorarán si no se entregan los apoyos adecuados.
Es importante en este punto hacer reflexionar a la sociedad, y mucho más a las personas que tengan un miembro de su familia con síndrome de down y que sospechen de posible TEA, acerca de lo positivo que sería la entrega de un diagnóstico temprano para un manejo adecuado de la coexistencia de estas condiciones. Evitando así que estos niños sean ubicados en establecimientos educativos inapropiados en su situación y a la vez se remediaría el innecesario sufrimiento emocional al que muchas veces son sometidos los padres por desconocer el real diagnóstico de sus hijos.
Con lo expuesto anteriormente, debemos destacar la importancia de reconocer un caso de TEA en un menor con síndrome de down, ya que se puede  condicionar una forma específica y óptima para la intervención terapéutica como por ejemplo, ofrecer estructuración y anticipación mediante el uso de imágenes o apoyos visuales en donde pueden responder mejor. Esperando que a estas personas se les pueda brindar el apoyo que más se adapte a sus más estrictas necesidades, enriqueciendo el manejo de conductas y otras estrategias útiles para potenciar el funcionamiento adaptativo de las personas con sd de down y TEA,  sin dejar de mencionar las guías y ayudas que requieren los padres para tener ellos y sus hijos una mejor calidad de vida.
Por último, pero no menos importante, el buscar grupos de apoyo en donde las personas que tienen hijos con las mismas necesidades puedan realizar intercambio de ideas creativas y dar solución a dificultades comunes que surgen en las tareas de la vida diaria.  Sumado a la intervención terapéutica por medio de un equipo interdisciplinario que maximice las capacidades de la persona y comparta los mismos objetivos.

Katherine Pimentel, Interna en fonoaudiología Universidad Austral, practica profesional Apoyo Autismo Chile Epaa.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

v  Dennis MacGuire, Brian Chicoine, 2010,  Bienestar mental en los adultos con síndrome de down, Capítulo 22, Santander España, Fundación Iberoamericana Down21.
v  Dra. Beatriz Garvía Peñuelas, Dra. Bessy Benejam Paul, Dr. José M° Borrel Martinez, Guía de Salud Mental y Síndrome de Down España, Fundación Catalana Síndrome de Down.
v  Jesús Flores, 2005, Revisión: Revista Síndrome de Down 22: 61-72.
v  Glenn Vatter, 1998, Diagnosis de autismo en niños con síndrome de down.

v  B. Ortiz Guerra, 2012,International medical review on down’s syndrome, 16(3):44-48.

domingo, 24 de abril de 2016

Trastorno de la percepción sensorial en TEA.





Internado de Fonoaudiología, Laboratorio de Lenguaje Infantil
Sandra García Vieira, Interna de Fonoaudiología Universidad de Valparaíso. 

Dentro del espectro del autismo existen diversos criterios diagnósticos que logran de alguna manera agrupar la gran heterogeneidad de síntomas presentes en la condición. Actualmente es el DSM-5 quien otorga la clasificación más actualizada de los mismos. Dentro de estos criterios que se incluyen en esta nueva edición, se reconoce a las alteraciones de hipo o híper reactividad a estímulos sensoriales o al inusual interés en aspectos del entorno, como uno de ellos, englobado como parte de los patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades (American Psychiatric Association, 2014).
Si bien, este reconocimiento como parte de los criterios diagnósticos del  TEA es positivo como un avance en el conocimiento del amplio funcionamiento cognitivo y biológico de las personas dentro del espectro, la información que el manual entrega acerca de este déficit en la integración sensorial, presente en la gran mayoría de los individuos con TEA, es más bien superficial.
Variadas investigaciones han llegado a la conclusión de que esta dificultad para modular, discriminar, coordinar y organizar la información sensorial, existente en las personas con trastorno del espectro del autismo, produce una limitada entrada de los datos o un desajuste en la concordancia entre la percepción de un estímulo recibido por distintos sentidos, resultando en vivencias confusas y en ocasiones amenazantes para el niño (Ortiz Huerta, 2014). Este proceso sensorial desorganizado, por tanto, se traduce en una hiper o hipo reactividad a distintos estímulos del ambiente y si se analiza este tipo de respuestas en la vida cotidiana de estas personas, se subentiende que no va a ser agradable para ellos participar en las actividades que una persona neurotípica experimenta diariamente. ¿Qué pasaría si todo el día estuvieran taladrando al lado tuyo? ¿O si sintieras que te vierten encima agua hirviendo? O más aun, ¿Si sintieras que flotas al intentar caminar? Seguramente querrías alejarte del estímulo que te causa molestia. Esto es lo que sucede a menudo con un individuo perteneciente al espectro del autismo y es esta forma de relacionarse con el mundo sensorial la que muchas veces los aísla y encasilla de excéntricos frente a la gente que los rodea.
Teniendo en cuenta lo anterior, ¿No sería importante a la hora de elegir un diagnóstico y encasillar un tipo de intervención, tener en cuenta a cabalidad como está percibiendo los distintos estímulos una persona? ¿Cómo voy a iniciar una estimulación vía canal auditivo si al menor ruido un individuo con TEA apaga sus canales sensoriales para protegerse de la sobrecarga? Es ahí donde falta indagar, y crecer en términos de la información que entregamos a la comunidad que esta pronta a intervenir y etiquetar a una persona con determinado diagnóstico, para así finalmente conseguir lo más importante, lo cual radica en favorecer un aprendizaje y desarrollo con calidad de vida siendo este agradable e inclusivo para toda persona cualquiera sea su rango y condición dentro del espectro.
Finalmente, si estamos en conocimiento que estas alteraciones sensoriales contribuyen a un comportamiento desadaptativo y generan aislamiento social (Ortiz huerta, 2014) ¿No sería más efectivo comenzar organizando y modulando los estímulos sensoriales que recibe el niño desde el ambiente, antes de enseñarle a no gritar cuando escucha el ruido de un motor? Es una mentalidad en la que aún nos falta trabajar.
Referencias bibliográficas
American Psychiatric Association. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los transtornos mentales DSM-5. España: Editorial Médica Panamericana.
Imperatore Blanche, E., & Reinoso, G. (2007). Déficit en el procesamiento sensorial en el espectro autista. Revista Terapia ocupacional, Universidad de Chile, 1-19.
Ortiz Huerta JH. (2014) Terapia de integración sensorial en niños con trastorno de espectro autista. TOG (A Coruña) 11(19): 1-13 Revista en internet. Consultada el 21 de marzo de 2016. Disponible en: http://www.revistatog.com/num19/pdfs/original5.pdf
Pucha, M. J., Bea Gresa, M., Ferrás Mestre, V., & Fernádez, C. (2014). Percepción sensorial en el alumnado con autismo. PFC 11-12 CIEP El Parque (La Cañada) , 1-27.


lunes, 8 de septiembre de 2014

HABILIDADES COGNITIVAS

Por medio de un trabajo sistemático con el niño o niña y su familia, potenciamos todas aquellas habilidades que la persona requiere, tanto en el área de autonomía como en el trabajo independiente. Además, nuestros materiales están especialmente diseñados para las necesidades individuales de nuestros chicos






TALLERES PARA PADRES Y SEMINARIOS

Parte de nuestro trabajo consiste en la formación continua, tanto para nuestros padres como para la comunidad en general.










TALLER DE HABILIDADES SOCIALES

En caso de aquellos chicos que requieren trabajar en el área de las habilidades sociales, tenemos distintas modalidades, desde terapias individuales y grupales. Además, están divididos en distintos niveles, desde aquellos que se encuentran en la  adolescencia a jóvenes en etapa Universitaria.



TERAPIA DE COMUNICACIÓN

Nuestro equipo cuenta con preparación especializada para atender cada una de las necesidades de nuestros chicos.
Uno de nuestros servicios es el de terapias por medio de Comunicación Alternativa y Aumentativa por Intercambio de Imágenes PECS. 
El sistema de comunicación por intercambio de imágenes, se trabaja por medio de lecciones funcionales.
PECS, no limita la comunicación oral, por el contrario, lo estimula en caso que no este presente y lo incrementa en cuando  se observan pocas palabras.

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